SITUACIÓN Y PROYECTO. Redes sociales de producción.

Club del Dibujo – Club de Fun – Red Panal – Not Made In China

Mesa de trabajo coordinada por NMiC en el Auditorio de la Universidad de Palermo.

El pensamiento de I. Lewkowicz constituye un marco, un medio que posibilita una nueva condición ontológica para el tipo de proyectos que estamos presentando (red panal, club de fun, club del dibujo, NMiC). Sus conceptos buscan una forma de pensar y de habitar las condiciones actuales – desfondamiento del Estado-nación, soberanía de la fluidez – se propone indagar cual es la naturaleza de las situaciones subjetivantes, o sea aquellas que nos constituyen como sujetos.

Estos párafos están compuesto principalmente de extractos de textos ofrecidos en la web del estudio lwz.

Agotamiento del Estado Nación, era de la Fluidez.

Tomamos entonces como punto de partida la hipótesis del agotamiento de los Estados Nacionales en tanto pan-institución dadora de sentido. El agotamiento de esta lógica social deja paso a otra lógica devenida en dominante, la del Mercado.

Si la operatoria desarollada por el Estado Nación era la articulación simbólica (da sentido al conjunto de las situaciones), la del Mercado es la conexión real, o sea la dinámica que conecta y desconecta lugares, mercancías, información, tecnología, sin que esa conexión asegure a priori un sentido.

De misma manera, el objeto de dominación del Estado Nación es la conciencia de los individuos a través del disciplinamiento proporcionado por las instituciones de encierro (escuela, carcel, familia, empresa, etc…). A su vez la forma de dominación del Mercado es a través de la multiplicación de los actos de consumo.

El pasaje del Estado al mercado altera radicalmente las estrategias de subjetivación. Bajo las nuevas condiciones, la estrategia de subjetivación ya no es romper con el sentido determinado por el Estado, sino como construir a partir de los fragmentos creados por el mercado una situación habitable.

En la solidez el movimiento produce subjetivación porque opera sobre la estructura alienante que condiciona al sujeto. Cuando el mundo es fluido, el movimiento es un dato, entonces, la operación subjetiva ya no se dirige a introducir movimiento sino a cohesionar, a articular, a armar un encuentro. En el pasaje de la solidez a la fluidez, las operaciones de subjetivación son de cohesión y no de trasgresión.

De la insitución al proyecto.

Las instituciones no pueden amparar: están sometidas a la misma precariedad a la que estamos sometidos todos – las instituciones son tan precarias como el que se va a albergar en ellas – y si los que habitan una organización no piensan, la organización no piensa y se desvanece – ocurre un cambio en el estatuto del pertenecer: ya no se trata de ceder libertad de pensamiento a cambio de una seguridad, sino que uno pertenece a los lugares en los que puede pensar con otro los modos de ser y de hacer – las organizaciones como proyecto –

Un cambio en el alcance de la incertidumbre: ya no como intersticio de una consistencia integral, en el que luego aparecía la ruptura (la revolución, el acontecimiento, la insurrección, la revuelta, la locura); sino como zócalo de cualquier proyecto: la positividad de la incertidumbre es la condición del proyecto.

Habitar desde el sesgo de un proyecto en condiciones de fluidez – no hay un conjunto dado que tiene un proyecto sino materia dispersa que de manera contingente se agrupa en torno de un proyecto que provee una serie de problemas para pensar – el proyecto asumido en su precariedad: el proyecto no es otra cosa que lo que hagamos con este proyecto – no es una existencia consolidada que determina sino algo con que uno se compone y, al componerse con eso, altera su figura y a la vez se constituye – en el proyecto, lo que piensa es nosotros – un sujeto heterogéneo del pensar, un sujeto contingente del pensar – el nosotros no se puede definir por un enunciado sino por un procedimiento.

La situación, entre totalidad y fragmento.

Una situación no es parte de un todo. La parte toma su consistencia de un todo. Pero la situación forja desde sí su propia consistencia, que por lo tanto es precaria.

Así, al pensar la idea de situación habrá que pensar que no es parte de un todo, ni es parte de un fragmento insensato.

Una situación no admite observadores: sólo admite habitantes. Si no, es una mera ocasión para desplegar la subjetividad que ya tenemos constituida. Para los existencialistas, una situación es ante todo una situación límite. Una situación límite no es aquella de una angustia desbordante porque se dolarizan las deudas, sino que una situación es límite para una subjetividad, para una forma de pensar. Una situación es límite para mí si no puedo habitarla con mi máquina previa de pensar. Es decir que una situación límite no es una desgracia tremenda, sino que es estar ante una configuración de elementos que me obliga a transformarme para habitarla.

Habitar no es interpretar: es pensar según la situación, es pensar constituido en la situación.

Entonces, habrá situación si una operatoria nos pone a salvo de la disolución mercantil y de la totalización estatal.

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