Mini entrevista Dmytri Kleiner
A través del Facebook de Telekommunisten
NmiC: En el actual sistema de propiedad, ¿qué rol juegan el individualismo y la idea de un “ego creador”? ¿Tienen importancia estos aspectos cuando consideramos el hecho de que bajo las licencias copyleft, el autor conserve ciertos derechos sobre la obra, en lugar de dejar que ésta forme parte de un “bien común”? ¿Por qué los artistas, aun los menos conocidos y aquellos que no ganan tanto dinero por la reproducción de sus obras, defienden tan vehementemente la propiedad intelectual, incluso cuando ello no los beneficie como clase?
Telekommunisten:
Con la emergencia del capitalismo, emergió también la fundación Lockeana del derecho de propiedad como una extension de la soberanía individual. Ello tiene un atractivo prima facie para todos los trabajadores, incluso para los artistas. Sin embargo, como trabajadores, y quizás en especial los artistas, no poseen de modo directo los medios de producción: deben vender lo que producen o su habilidad de producir a los propietarios, con lo cual pierden la propiedad en manos del mecanismo del mercado, la mayor parte de las veces por no más que los costos de su reproducción, y en muchos casos por menos aún. Pero el espectáculo de los muy pocos que sí ganan mucho dinero, en combinación con el efecto Wobegon[1], convence a los artistas de que la propiedad intelectual opera en su favor, cuando en realidad no lo hace.
[1] Lake Wobegon es una comunidad ficticia creada por Garrison Keillor, un escritor y personaje radial de Minnesota. En este lugar, “todas las mujeres son fuertes, todos los hombres son apuestos y todos los niños están por encima del promedio de inteligencia”. En términos de análisis psicológico, se utiliza esta metáfora para referir la tendencia de sobreestimar nuestras capacidades cuando nos comparamos con los demás.
